CHAMUYOS DE NUEVA YORK
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CHAMUYOS DE NUEVA YORK


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LA GRAN MANZANA

El famoso arquitecto Le Corbusier expresó una vez que Nueva York no es una ciudad completa sino que es una ciudad que está en permanente proceso de completarse. Allá por la década del 50, Nueva York comenzaba a 450 km de Nueva York con una señal en la noche y en el cielo. Su edificio más alto, el Empire State, hacía las veces de faro presentando un relámpago artificial que podía ser un símbolo adecuado para esta ciudad. Así comenzaba la ciudad a distancia y así mismo puede comenzar la difícil tarea de reflejarla razonablemente para volcarla en un libro. El hecho auténtico de este fantástico relámpago artificial era para no defraudar la preconcebida idea de todo lo extraordinario que conjuraba el nombre de la ciudad, de la que siempre se esperó lo espectacular y por razones que ya son tradicionales. Pero este aspecto de su carácter entre muchos otros ha velado su auténtica fisonomía hasta desplazarla de la imaginación del mundo dejando en su lugar un esqueleto impresionante de acero y cemento dibujado sobre el fondo de un paisaje eléctrico y metálico al que trataríamos de agregarle actividad humana y este cuadro es difícil de contrastar con la idea sofisticada que emana de su conclusión o condición monumental. Nueva York como muy pocas entre las grandes ciudades del mundo combina tremendas proporciones de fuerza con ondas expresiones humanas. El relámpago artificial hacía que por esa década ese faro iluminaba la noche, y era un buen ejemplo que se extendía a más de 450 km de distancia y representaba técnicamente muchas cosas únicas: La primera su altura de más de 380 mts. (luego se agregaron estructuras en su torre y una exhuberante antena que llevó a su altura a más de 400 mts), luego, su potencia de 2 millones de bujías su costo 250.000 $ y su alcance lumínico que era el mayor del mundo y así etc. etc. etc. También debe destacarse que hay algo más importante que todo eso vinculado al efecto principal que fue su inutilidad práctica en buen romance, ya que nunca sirvió para nada, más que solamente para anunciar a más de 450 km de distancia que aquí estaba Nueva York, como si se tratara de alguien que pudiera pasarla de largo. En el mejor de los casos podría entenderse como un recurso de publicidad para anunciar el espectáculo más apasionante del mundo. Un espectáculo continuado y múltiple, palpitante, tenso, arrollador, escalofriante y plácido que funciona hace mucho más de cuatro centurias. Los cuatro enormes reflectores que giraban desde el atardecer hasta la una de la mañana se detenían y se apagaban tres mientras uno seguía encendido y fijo como un enorme ojo lleno de insomnio. Ese poderoso haz de luz siempre se detenía apuntando hacia el sur en su búsqueda del más allá, en ese tramo que penetra la bahía, llegando a esa roca desde donde hace muchas décadas se levanta la estatua de la libertad y que se llamaba antiguamente Bedloe Island. Hablar de la La Gran Manzana, es hablar de Nueva York. La gran tentación. Respecto del origen del nombre, y aunque algunos escritos hacen referencia a los músicos de Jazz, el dato tiene antecedentes previos. El término fue pergueñado allá por los 20’ bajo la inspiración de un conocido periodista del New York Morning Telegraph, quién asiduamente concurría a presenciar carreras de caballos en varios estados de la Unión. En los boxes de una famosa carrera en el Hipódromo de New Orleans escuchó decir a sus mozos de cuadra con respecto a un potrillo concursante, “este caballito viene de participar en el hipódromo de Nueva York, tiene buenos antecedentes y es seguro que será favorito. Después de todo viene de correr desde el lugar más grande, allá en la Gran Manzana, y correr en New York no es correr en cualquier lado”.El término determinaba el grado superlativo del hipismo en esa época y a Fitzgerald tanto le gustó, que lo adoptó, tanto así que cuando comenzó sus crónicas hípicas de Nueva York, las tituló Hipismo en la Gran Manzana, haciendo referencia que el sueño de todo jockey aprendiz es haber montado un pura sangre y el objetivo de todo jinete es hacerlo en el hipódromo mayor, es decir en el de la Gran Manzana como su meca. Muchos años después, en los 30’ los músicos de Jazz utilizaban también ese término para referirse a que lo mejor era tocar en la ciudad que tiene el privilegio de poseer la manzana del éxito, el lugar donde se consagraron grandes músicos de jazz, que era la “Gran Manzana”. Graciosamente la frase se fue diluyendo, pero en 1971 y gracias a una campaña turística publicitaria oficial se relanzó el apodo, quedando a partir de ese momento, consagrado para siempre.

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COMENZANDO LA HISTORIA
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Como decíamos, a finales de la década del 50’ Nueva York empezaba a cuatrocientos cincuenta kilómetros de Nueva York, con una señal en la noche y en el cielo. Su edificio más alto, el Empire State, hacía las veces de faro, proyectando un relámpago artificial que podía ser un símbolo adecuado de la ciudad. Algunos decían que era el modo en que Nueva York, llegaba al cielo. Desde hace algunas décadas esto ha dejado de ser verdad. El Empire State ya no anuncia a Nueva York con su poderoso relámpago; ya que el protagonismo de la altura lo tuvieron hasta el 2001 las Torres Gemelas del WTC situadas en el sur de la isla y que sufrieron un penoso atentado muy dificil de olvidar. Desde ese momento el Empire State recobró el protagonismo de ser la estructura más alta de Nueva York. Justamente en días de Octubre del 2009, tanto los turistas como los neoyorkinos en general, se fueron acostumbrando a ver que desde las profundidades de ese pozo de dolor, el resurgimiento de una nueva estructura que se llamara la Torre de la Libertad y que en el transcurso de estos días está completando su construcción. Mientras tanto el Empire State sigue teniendo su presencia superlativa, distinguida y respetada en todos los confines del mundo, aunque ya perdió el protagonismo de su altura y a partir de ahora,sólo será solamente un prestigioso edificio más de Nueva York.Pero en estos últimos años el Empire State recibió reformas que ya se están realizando y que servirán para que el Empire State, que se inauguró en 1931, luzca con mayor esplendor su estética Art Decó en lugares como su vestíbulo, que debido a otras modificaciones previas pasa por ahora inadvertido. "Se ha realizado la restauración y recreación del famoso vestíbulo Art Decó que quedó ocultado por la modernización que sufrió el edificio en los años 60", explicaron los responsables del Empire, que hablaron de las renovaciones que se producen tras dos años de estudios previos de arquitectos, historiadores y artistas. Cuando se construyó el edificio, el vestíbulo contaba con un elaborado mural que, realizado en aluminio batido con vidriado de oro, rendía tributo a la llamada "Edad de la Máquina" con una representación de un cielo con soles resplandecientes y estrellas que asemejaban engranajes y ruedas. Hace cuatro décadas, la instalación de un techo rebajado hecho con paneles de acrílico y luces fluorescentes dañó esa obra en un intento por modernizar la arquitectura del edificio, que fue el más alto de la Gran Manzana y que alcanza casi los cuatrocientos metros. También se han instalado dos nuevas arañas de cristal Art Decó que formaban parte de los planos originales para el diseño del vestíbulo pero que jamás se llegaron a fabricar ni instalar. Se esta realizando una transformación que supera las expectativas de los inquilinos comerciales y los agentes inmobiliarios de Nueva York, así como de las millones de personas que visitan el famoso observatorio todos los años. La compañía W&H, propietaria del edificio, aseguró que "el resultado más visible de la transformación realizada a este icono internacional es la creación de experiencias incomparables para todo aquel que visite el Empire". Designado como Monumento Histórico Nacional en 1986, el edificio que escaló King Kong en la gran pantalla también experimentará la restauración de sus adornos Art Decó en los observatorios de los pisos 86 y 102. Además de las restauraciones estéticas, se reformará el sistema de ventilación, aire acondicionado y calefacción del edificio, y se llevarán a cabo mejoras tecnológicas que hagan del mismo "un edificio del siglo XXI" y con un uso más eficaz de la energía que permitirá un ahorro energético del 38 por ciento en tres años. En 1964, se añadieron focos para iluminar la parte superior del edificio por la noche, en los colores elegidos a la altura de temporada y otros eventos, tales como Día de San Patricio y la Navidad. Después del octogésimo cumpleaños y la posterior muerte de Frank Sinatra, por ejemplo, el edificio fue bañado en luz azul para representar a la cantante del apodo de "Old Blue Eyes". Después de la muerte de la actriz Fay Wray (King Kong) a finales de 2004, el edificio estuvo en completa oscuridad durante 15 minutos. Los focos del edificio lo bañaron en rojo, blanco y azul durante varios meses después de la destrucción del World Trade Center y, a continuación, volvió al calendario normal. Tradicionalmente, además de la norma del calendario, el edificio será iluminado con los colores de los equipos deportivos de Nueva York en las noches que juegan cada uno (naranja, azul y blanco para el New York Knicks, rojo, blanco y azul para el New York Rangers, y así sucesivamente). En junio de 2002, durante el Jubileo Dorado de Su Majestad la Reina Elizabeth II del Reino Unido, la ciudad de Nueva York iluminó al Edificio Empire State en púrpura y oro (los colores monárquico de la Casa Real de Windsor). El alcalde de Nueva York Michael Bloomberg dijo que era un signo de decir gracias a Su Majestad la Reina por cantar el Himno Nacional de los Estados Unidos en el Palacio de Buckingham después de la tragedia del 11 de septiembre de 2001, así como el apoyo que el Reino Unido siempre brindó. En 1995, el edificio fue iluminado en azul, rojo, verde y amarillo para la salida a la venta del nuevo sistema operativo de Microsoft, Windows 95, que se inició con 300 millones de dólares de la campaña. El edificio también ha sido iluminado en púrpura y blanco en honor a los estudiantes que se gradúan de la Universidad de Nueva York. Y en color verde durante tres días en honor de la fiesta islámica de Eid ul - Fitr, en octubre de 2007. La iluminación, la primera de una festividad musulmana, está destinada a ser un evento anual, y se repitió en 2008. Y en diciembre de 2007, el color elegido fue el amarillo para indicar el estreno de la película de Los Simpsons.La idea física de Nueva York sólo se puede descubrir lenta y pacientemente, No es fácil compararla a nada y para proyectarla en la imaginación del lector con un mínimo de realidad, tendremos que ir y venir muchas veces por los mismos lugares Por momentos, habrá que caer casi en los pormenores de un guía turístico, para que el relato cumpla con honradez la misión de familiarizar al lector con Nueva York. Para explicar muchas cosas, además tendremos que saltar a la historia frecuentemente y se han de mezclar crónicas antiguas y reseñas actuales, con prespectivas de porvenir, porque entre las características de esta ciudad, cuenta la de ofrecer y haber ofrecido siempre un torbellino de pasado, de presente y de futuro. Porque Nueva York es una antigua ciudad moderna, desde hace mucho más de un siglo y medio. Ha superado los 400 años de existencia, pero la última centuria le adjudica un capítulo sin igual en la aventura de la humanidad. Como todas las ciudades de América tuvo una tormentosa historia inicial, que se revela singularmente en las veces que cambió de nombre, ya que primero fue holandesa y se llamó New Amsterdam; después fue inglesa y se llamó New York; luego volvió a ser holandesa, pero cambiando su nombre por el de New Orange;más tarde fue definitivamente New York, inglesa primero y norteamericana después. Y nadie la fundó. Todo comenzó con una factoría, hecho que envuelve una clara predestinación. Un grupo de holandeses aventureros, pero trabajadores, le dio al paraje vocación comercial, traficando con los indígenas. Y el primer gran negocio lo hizo uno de esos hombres, cuando compró a los indios toda la isla de Manhattan, por el equivalente de lo que se supone que serían 24 dólares de la moneda actual (aunque existen otras opiniones llevando la conversión a $ 84 dólares). Así, comenzando por el principio, como debe ser; no podemos iniciar nuestro trato con Nueva York, enorme metrópoli a la que un remanido clisé le ha colgado el alias de “ Ciudad de los Rascacielos”. Cuando ciertamente, sólo un barrio de Nueva York, Manhattan, fue el que se distinguió por la altura de sus edificios.


BROADWAY

Broadway tiene dos fisonomías. Su nombre responde a una anticipada idea. No a la idea de todo lo que abarca esa calle a lo largo de los 29 kilometros que recorre por Manhattam, sino a la idea de uno de sus aspectos que,claro esta, es el más difundido. Esa idea corresponde a un breve trecho espectacular de Broadway, que se extiende a lo largo de doce cuadras y que, en realidad, más que una calle es un estado de ánimo. Ese trecho es el que tiene un renombre internacional resplandeciente en el que se combina un fabuloso derroche de luces artificiales,tecnología led y ese otro deslumbramiento que fluye del prestigio de los grandes escenarios teatrales y de los lugares famosos. Es tan cierto, sin embargo que Broadway es un estado de ánimo, que ese trecho deslumbrante que se extiende desde la calle 42 a la 54, tendría poco que ver con la vida teatral de Nueva York si la relación se afirmara con la presencia de teatros; en esas doce cuadras, sólo había dos; el Broadway Theater en la 53 y el Wintergarden en la 50. En compensación se sucedían más de una docena de grandes salas de cine con sus marquesinas furiosamente iluminadas dia y noche. La idea de Broadway se refería a algo más que a la calle en sí misma, porque lo que representaba rebasaba el convencionalismo municipal que le da el nombre propio a una calzada y dos aceras. Hay una parte de ella entre la 42 y la 47 que nos hace recordar a Buenos Aires y a su calle Corrientes en la interseccion con el Obelisco y Lavalle, con todos sus teatros emplazados sobre sus calles adyacentes. Donde los carteles y las marquesinas no se quedaban atrás, alla por la decada del 50.

LA NOTORIEDAD DE NUEVA YORK

Casi puede afirmarse que la mayoría de las cosas que le dan notoriedad a Nueva York no son las que más pesan en la auténtica importancia de la ciudad. Esa notoriedad se concentrará en una docena de aspectos que, por cierto, son extraordinarios, aunque en el detalle lo sean menos que muchos otros. Todo el mundo habla del Empire State, del sitio de las Twin Towers, del Rockefeller Center, de Wall Street, de Broadway, de los puentes, pero poca gente tiene una idea aproximada de lo que es el puerto, por ejemplo, ó cual es la importancia industrial de Nueva York, cual es el protagonismo de sus escuelas o las de sus museos, o qué lugar ocupa la religión en su vida. Esto nos lleva a establecer el hecho de que existen una cantidad de lugares comunes que combinan una receta simple con la cual,corrientemente se resume la fisonomía y la vida de la ciudad; la Estatua de la Libertad, el Radio City Music Hall, las Tiendas de Macy’s (repartidas por varios lugares de la ciudad, hecho que la gente generalmente desconoce). La gente que se viste como le da la gana, las vidrieras llenas de cosas diferentes, el gusto excelente de la sopa enlatada (especialmente la de Paul Newman) y además de todo esto, mucho calor ó mucho frío. Convengamos en que la mayoría de estos lugares comunes son extraordinarios: los edificios altos entran por los ojos y siempre hay que cruzar un puente o atravesar un túnel para llegar a la ciudad. De modo que aunque todos esos aspectos no sean los únicos importantes, resultan también indispensables para integrar este relato. Constituyen lo que preferimos especificar como el aspecto detonante de la ciudad y resúmen las expresiones de Nueva York más conocidas en todo el mundo, aunque el conocimiento suele ser de una superficialidad turística. Por eso, al pasar revista a este aspecto de Nueva York formado por los temas más remanidos, confiamos de todas maneras en agregar la información necesaria para que se descubra cuanto se ignora de todo lo que se cree conocer. Comenzando por los puentes podemos decir acerca de ellos que además de ser indispensables, en ellos se expresa toda la belleza que puede crear el acero y toda la gracia disimulada en la densa ciencia de la ingeniería. Y el acero y la ingeniería son formas naturales de la existencia de New York. Además, el puente materializa con atrevimiento plástico la lucha del hombre con la naturaleza, y cada arco, cada pilar, cada torre y cada cable de suspensión es una victoria del hombre. Ya sabemos que los puentes de Manhattan han soldado la isla al continente. Digamos que son puentes de todas clases; puentes antiguos y puentes modernos, altos y bajos, atrevidos como el de Washington o humildes y simples como los que cruzan el riacho Harlem (nombre que pusieron los holandeces cuando eran los dueños de la ciudad); hay puentes elementales y puentes que no dan idea de ser puentes; hay puentes de cemento y ladrillos con arcos que se cruzan sin salir del camino expreso, como ocurre con el Henry Hudson Bridge cuando pasa sobre el Harlem, desde Manhattan al Bronx. Para no aburrir al lector vamor a desarrollar nuestro relato, yendo y viniendo por distintos lugares y en forma un tanto desordenada, pero que servirá para “crear la magia” de la propia ciudad.BARRIOS

MEATPACKING – MANHATTAN

Unos visionarios, o más bien emprendedores con pocos recursos económicos, abrieron aquí en los años 80 algunos locales de copas. Prostitutas, travestis, drag quenns, club kids y vividores de la noche en general, se mezclaban hasta altas horas de la madrugada con ratas de tamaño de conejos y otra fauna. En 1985 se abrió el restaurante Florent que todavía da de comer las 24 horas y que es un mito en el distrito. Luego vinieron los clubes de rock alternativo como Baktun y The Cooler. Y a partir de aquí se abrió la veda a la caza del mejor local para tiendas, restaurantes, galerías de arte, etc. Los primeros en instalarse se temían lo peor por el cariz que estaba tomando este interés por algunos de los más prestigiosos empresarios y nuevos ricos. Por este motivo Florent Morellet (propietario de Florent) y Jo Hamilton crearon una asociación llamada "Salvemos el Gansevoort" como un grito desesperado para que el Meatpacking no siguiera los pasos del Soho y Tribeca. La llamada de socorro sirvió para que el 9 de Septiembre de 2003 se nombrara Distrito Histórico a una parte del área formada por 12 bloques. Sin embargo antes de que esto sucediera ya se había plantado un hotel que sobresale y mucho por encima de todas las casitas bajas del barrio. El hotel, cómo no, se llama Gansevoort y es un hotel de lujo, con una azotea con piscina climatizada y zona de fiestas para la gente guapa. Los diseñadores de moda han abierto también sus boutiques como Stella McCartney, Jeffrey Kalinsky, Lucy Barnes o Alexander Mc Queen. Los restaurantes y cafés del Meatpacking están en boca de toda la ciudad. Florent fue el primero. No esperen lujos, ni siquiera una fachada espectacular. Por el día, si luce el sol, veran gente sentada en las mesas y sillas metálicas de la acera de este restaurante que abre todo el día. Pastis es el restaurante que más fama tiene. Sus toldos rojos se ven desde lejos. Este restaurante es de Keith McNally un tipo que ha nacido con estrella y que sus negocios son sinónimo de éxito. Es un café de estilo francés, acogedor, siempre abarrotado. Si no lo conoce, no será porque no ha salido decenas de veces en la serie Sexo en Nueva York pues era un lugar habitual de reunión de las cuatro protagonistas. El tercero en discordia es Markt. Prepárate para ir de un lado a otro de la laaaaarga barra para que te atiendan. El local es muy grande, pero se hace pequeño con toda la gente que va, pero es lo que tiene la fama...¿Y para salir por la noche?. Vístase limpio, prolijo y a la moda y vaya al Cielo, a Lotus, Double Seven o P.M. Este es a groso modo el nuevo oasis de Manhattan. Si no lo llevan y quiere acercarse por las suyas al lugar, tómese el subterráneo de las líneas A C E y bajese en la estación de la calle 14. Éste es el extremo norte del Meatpacking. Baje hacia el sur, y tome rumbo a la calle 13-Gansevoort. Quizá le de un poco de reparo el ambiente solitario y destartalado de algunas calles. No se preocupe, es un ambiente auténtico (todavía).Y si se atreve , no se pierda el atardecer. El reflejo del sol en el ocaso con los adoquines del suelo es una maravilla. Excepcional. Hasta principios del 2009 y durante todo el dia, aun funcionaban locales donde trabajaban carniceros. Hasta que llegado el atardecer, todo se transformaba. Luego aparecieron las primeras supermodelos y los fotógrafos que son sus alter ego, creativos publicitarios y de la televisión, galeristas de arte poco convencionales, diseñadores de vanguardia y la corte habitual que se identifica con “Sex and the City” ( esa serie televisiva que cautivó a hombres y mujeres por años y lo sigue haciendo; y que fue el contacto que el hombre y la mujer de otras latitudes tenían con la vida neoyorkina, llegando a creerse todo lo que ahí se mostraba o decía como un patrón de realidades cuando todo pasó y pasaba por otro lado totalmente distinto.), Pese a todo, ese estilo que incluía “un tipo de selección de personajes” que tiene vigencia en todas las capitales del mundo; determinaba quienes eran los únicos que podían franquear la política de puertas (“la velvet rope”), franqueando la soga de terciopelo que cierra el corralito de acceso de los clubes nocturnos de los boliches nocturnos. Hoy ese protagonismo lo tiene el Meat Packing (oficialmente Gansevoort Market) donde se proveían a restaurantes y hoteles ya que Manhattan ha pasado a ser demodé como muchos sectores del centro de Buenos Aires, Roma ó París; y que ya lo han dejado de ser por mil motivos culturales y raciales. Las factorias del Meat Packing no eran mataderos sino mayoristas que procesaban las medias reces vacunas o los cargamentos de pollos o pavos en galpones. La zona es muy estrecha, un puñado de ocho a diez manzanas al oeste de Greenwich Village sobre el Río Hudson, al sur del mercado Gourmet de Chelsea; (hoy un lugar sumamente concurrido, de moda y lindísimo para visitar). Sus límites pasan por las calles 14 y 17, entre las avenidas 11 y 9. Sus calles emblemáticas son Gansevoort, Little 12, Hudson y en especial la Avenida 9, donde hay no menos de 20 bares en 3 cuadras y tiene una estación de subte en la Calle 14 y la 8 Av. de las líneas A,C,y L. Antes el lugar pertenecía en exclusividad a los marginales. Nadie quería ir por allí, salvo los habitués de lugares exclusivos para homosexuales y algunos clubes sadomasoquistas. Hoy los transgresores pobres se mudaron y los transgresores ricos transformaron el barrio en lo más chic de Nueva York. Hay condominios con firmas de arquitectos famosos, hoteles con piscinas templadas frente al agua, galerías de arte muy amplias, diseñadores que compiten con NoLiTa y NoHo en audacia y precios. Además de restaurantes con grandes ventanales y mesas en la vereda que integran la aristocracia gastronómica. Sus características apuntan a celebridades como parroquianos frecuentes y bastante ruido. Clubes con dificil acceso funcionan en los subsuelos de los hoteles o en antiguos depósitos. La contraseña es la exclusividad y no importa solo el dinero sino también la pertenencia a determinados grupos sociales y la presencia que algunos portan desde que nacieron y de las que muchos carecen, por más dinero que lleven en sus bolsillos. El adjetivo de la etiqueta es “hip” que significa estar al día, bien informado, al tanto de lo que ocurre. Más de un millón y medio de personas viven en Manhattan, la zona de Nueva York que más se ha desarrollado en el curso de los últimos 400 años y que todavía está en continua evolución. La isla mide aproximadamente 22 km de largo y 3,6 km de ancho en el punto más ancho y menos de 1,6 km en su punto más estrecho. Con excepción del gran rectángulo verde que es Central Park, está casi toda cubierta por edificios y calles. Nada podría ser más simple de la geografía de Manhattan. Está subdividida en tres grandes distritos: Downtown, Midtown y Uptown. El centro (Downtown) es la zona intermedia, generalmente entendida desde la 59th St. hasta la 23th Street. y todo lo que está hacia el norte es Upper Manhattan (Uptown). El layout de la isla de Manhattan es muy simple, sigue principalmente una estructura cuadricular , con avenidas y calles dispuestas en ángulo recto unas con las otras: las avenidas van desde Norte a Sur, y las calles desde Este a Oeste ( con avenidas intercaladas también por donde corren los crosstown-es decir los buses de este a oeste y viceversa). En el bajo Downtown este modelo regular se pierde un poquito. Ya que ésta ha sido la primera zona poblada de Manhattan, por lo que sus calles tienden a seguir las convenciones del Viejo Mundo y tienen nombres antes que números. Las avenidas van de la primera sobre East River a la duodécima sobre el río Hudson. Hay algunas incongruencias. Lexington, Park y Madison Avenue van entre la tercera y la quinta avenida. La cuarta avenida es un breve trecho que se extiende desde el Bowery hasta la décimocuarta calle. Broadway es una avenida transversal que corre de Bowling Green hasta East 10th Street dónde de repente curva hacia el oeste hasta el West 79th Street y se pierde en las pronfundidades del Alto Manhattan. Un útil y agradable modo de conseguir una perspectiva introductora de Manhattan consiste en aprovechar el crucero de tres horas alrededor de la isla, 56 km, de la Circle Line que pasa bajo de 20 de los más de 60 puentes de Nueva York City.

TRI BE CA

Es como el Soho, pero de bajo perfil. También hay pintores, escultores y directores de cine que han convertido en estudios los viejos edificios de hierro fundido (cast-iron). Y no poco célebres pagan un dineral por vivir en esos lofts. No es un paraíso peatonal, como el rectángulo del Soho. Las calles son más amplias, las distancias son largas y con diagonales que confunden hasta a los taxistas por la entrada al Holland Tunnel. No hay tantos subtes ni la recorren multitudes de compradores, pero se ha convertido en una meca gastronómica, especialmente de noche. La primera vez que uno visita el barrio lo hace para conocer un restaurante que es de Robert De Niro. Fue uno de los primeros en poner el anzuelo de la fama a la hora de comer. Actualmente, no hay actor que no lo haga, porque es un capítulo de los restaurantes temáticos. Si no lo lleva alguien le costará llegar, porque no hay subte cerca, después uno retorna a menudo ( si dispone de alrededor de cien dólares por persona para gastar allí , aunque luego se aprende a ordenar platos para compartir y todo es más accesible, pero eso lo trae la experiencia como en casi todas las cosas). Normalmente se regresa a menudo porque gusta el restaurante (Tribeca Grill), el ambiente y las pinturas de su padre, que están colgadas en las paredes. Se llamaba igual que él, y por lo que se sabe era un hombre encantador. Un bohemio pobre y un hijo bohemio, pero que se hizo rico. TriBeCa ( Triangle Below Canal Street) no es solo De Niro, pero es difícil dejar de lado lo que significa para el barrio. Es como Carlos Gardel para el Abasto en la Ciudad de Buenos Aires. Tampoco es, exclusivamente, un lugar para ir a comer, aunque sea la principal razón para los extranjeros. Muy buenos chefs se afincaron en la zona, desde David Bouley, con su moto Harley Davidson, hasta el japonés Nobu Matsuhisa que, cuando no era conocido, cocinó en Buenos Aires por décadas. Allí la Reina del Plata también tenía su protagonismo que se fue apagando con los años. Si al llegar a este punto, usted esta ansioso y desea saber inmediatamente “ Qué hacer y que visitar en Manhattan ??” lo vamos a ayudar. No es para preocuparse. Hasta un viaje de tres o cuatro días podría resultar suficiente para conocer Nueva York, aunque conviene ir menos al menos seis días para recorrer en la extensión que se merece la peculiar isla. Las principales atracciones de Nueva York según sus hábitos culturales, su experiencia y su “target” de viajero ilustrado ( si lo posee) lo pueden llevar a distintos y a diferentes lugares; pero generalmente el grueso de los turistas se conforma con visitar el Observatorio del Empire State, hacer un Crucero de Circle Line, visitar el Museo de Historia Natural, caminar hasta el Museo Guggenheim, por lo menos ingresar a la tienda de souveniers del Moma , recorrer el Museo Metropolitano de Arte, y si algún entendido se lo recomendó, seguramente querrá conocer en profundidad el Soho y Tribeca. Si dispone de tiempo, intentará explorar con detenimiento el Lower East Side donde vivió y se crió Astor Piazzolla. También será imprescindible dar una vuelta por el Upper East Side y toda la Segunda avenida, sin olvidar el Riverside Drive desde la 70th.St, hacia el sur. Siempre es recomendable comenzar una caminata en Battery Park por la costa del Hudson River, y será un pecado no cruzar desde el WTC una sola estación bajo el Rio Hudson en el path para conocer Exchange Place en el vecino New Jersey y poder ver primero, la mejor imagen del perfil de Manhattan desde lejos y acercarse a observar sobre el piso de bronce de la estación del Light Rail el homenaje digno, maravilloso y monumental a nuestro querido Jorge Luis Borges. Aunque el contenido del homenaje sólo será apreciado por entendidos ó por aquellos que hayan leído “Sobre la exactitud de la Ciencia” que no es tan fácil. Otro pecado imperdonable, es no montarse en el Path, cerca de Macys en la 33th St. y Broadway y dejarse llevar en unos pocos minutos hasta Pavonia Newport ( la ciudad del futuro en New Jersey) con su tren de maravilla ( en realidad un tranway modernizado que se llama Light Rail) y el nuevo Mall con todas la novedades y visitado casi exclusivamente por latinos y morenos de la zonas más alejadas de la costa. De Nueva York casi todo está dicho, de manera que trataremos de no insistir en la información de la que ya usted dispone, aunque si en los detalles que desconoce que seguramente son muchos. Sólo aquellos que la visitaron docenas de veces ( en mi caso desde la adolescencia) y la vieron irse transformando pueden hablar con autoridad sobre la Gran Manzana. Por ejemplo, del Museo de Historia Natural basta decir que necesitará una jornada para recorrerlo entero. Y le conviene saber que tiene una entrada directa desde el Metro. Se la ofrece la línea B, de color naranja, y la C, de color azul. La parada, que lleva el mismo nombre que el Museo, resulta muy práctica para visitarlo en algún día de lluvia intensa. El resto de información que necesita conocer la tiene usted dentro mismo del Museo, recorriendo sus salas y galerías. Recuerde, lo puede encontrar en Central Park West, entre la 77 y la 81. Merece la pena visitarlo. Otro lugar para recomendar es el Museo "Intrepid" de la Navegación Aérea y Marítima (Intrepid Sea-Air-Space Museum) que es muy divertido y al que acaban de incorporar al último Shuttle que regresó del espacio. Esta amarrado al final de la calle 46, sobre el muelle 86, y es en realidad un respetado portaaviones utilizado por la Marina de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial. Dentro tiene simuladores de vuelo, pantallas de proyección y varias actividades. Hay quien olvida subir a la cubierta. Es un error, allí tienen expuestos varios aviones de guerra de todos los tipos y orígenes. Y cuando salga del portaaviones aún le quedarán por visitar un auténtico Concorde y un submarino. Fuera le espera la tienda oficial del Museo, donde podrá encontrar algunos artículos curiosos que quizás pueden ser un regalo original para su vuelta. Junto al Intrepid Sea-Air-Space Museum puede tomar el Circle Line, cuyos barcos lo llevarán de excursión alrededor de Manhattan. Verá el Sky-Line de la isla desde el Hudson River. Tiene varios trayectos. Si escoge la vuelta completa podrá ver el Yanquee Stadium desde la ribera Este. Al Sur de Manhattan, en el número 33 de Liberty Street, se encuentra el Banco de la Reserva Federal de Nueva York . Allí tenian la mayor reserva de oro del Estado y, junto a Fort Knox, la mayor de los Estados Unidos. Supone el 30% de la reserva de oro de todo el mundo aunque los Estados Unidos sean el país más endeudado del planeta , pero como ellos imprimen su propia moneda y la cotizan a su gusto en todo el mundo, las cosas son más fáciles de manejar financieramente. Sobre todo pidiendo recursos, inversiones y hasta dolares cash a la Republica China ( de un comunismo tipo Woody Allen, es decir de maravillosa fantasía ) Podrá hacer el tour guiado de aproximadamente sesenta minutos de duración. Dispone de varias máquinas interactivas que le permitirán recrear el sistema financiero norteamericano y verá un film donde le explican cómo se fabrican los dólares y qué se hace con ellos tras retirarlos de su circulación. El tour le permitará conocer las interioridades del edificio y aproximarse al funcionamiento de una de las mayores economías del Mundo en retroceso. Tendrá el oro al alcance de su mano y conocerá las medidas de seguridad. El tour es gratuito, pero deberá hacer su reserva anticipada por internet. Si tiene ocasión suba al Ferry que le llevará a Staten Island.No es necesario que visite la isla, la atracción solamente es la travesía en el Ferry. Desde cubierta podrá ver relativamente cerca la Estatua de la Libertad, en Liberty Island antes llamada Bedloe, y disfrutará de un agradable paseo en una embarcación que quizás no lo sepa ha visto decenas de veces en producciones cinematográficas(una de ellas, Secretaria Ejecutiva con Melanie Griffith). El trayecto es gratuito ya que es obligación tener comunicación entre todos los barrios que integran la ciudad de Nueva York. En cualquier momento, pero especialmente a primera hora de la mañana, compre chocolate caliente para llevar y un par de Donuts en cualquier Dunkin Donuts, lo hará sentirse como un auténtico neoyorkino. Visite la New York Public Library , en la 5ª Avenida. Puede obtener su carnet de usuario en unos minutos. El mismo personal de la Biblioteca le tomará una fotografía digital y le entregará su carnet en el acto, y hasta le entregarán un pequeño plástico con código de barras para insertar en su llavero. Con él puede disfrutar de servicios exclusivos para socios registrados. Entre ellos llevarse a su casa una docena de DVD de música de todo el mundo, junto a otra docena de films en el idioma que se le ocurra y una buena pila de libros hasta en sánscrito.También puede acceder a internet de forma totalmente gratuita. Eso si, por tiempo limitado, para evitar la saturación del servicio y garantizar el uso para todos. Otra opción de acceder gratis a internet y llevarse cosas a su casa con fecha de devolución pre determinada, es visitar la sede de Times Square Alliance, obviamente en Times Square. Es un punto de información turística, con cientos de planos y mapas gratuitos, información de transportes, de obras de teatro y múltiples actividades. Una vez superado el pequeño paso de acceso, a la derecha encontrará cuatro ordenadores alineados para uso gratuito de los turistas. Probablemente las librerías más conocidas de Nueva York sean Barnes & Noble y Border’s; aunque al presente estan cerrando muchas sucursales por la recesión que generó G. Bush (Jr.), sus guerras absurdas, la sociedad de su padre con Osama Bin Laden (algo así como Rambo en Afganistán), los actos terroristas y etc, etc, etc; cosas que heredó el primer presidente moreno de la historia norteamericana Barack Obama (re electo); aunque su esposa goza de mayor prestigio intelectual, superlativa estudiante universitaria y aguerrida defensora de la justicia y de esas que “va al frente sin amilanarse”; goza de un intelecto excepcional, cosa que la jerarquiza dentro de las gringas con pocas neuronas que son muchas y que sin tarjetas de crédito en sus bolsos; pierden la identidad casi por completo. Retornando a las tradicionales Barnes & Noble y Border’s su oferta no acaba en los libros, ya que dispone de material de papelaría, juguetes, DVD´s, componentes informáticos y otros productos. Es un buen lugar donde elegir un regalo. Le recomendamos que las visite mientras subsisten ya que sus precios bajaron sustancialmente en rigor de la necesidad de aumentar el consumo y mantener sus estructuras. , aunque siempre puede comprar sus productos a través de sus web sites. Sea prudente con sus compras, y recuerde que no todos los DVD´s pueden ser visionados en Europa porque todo esta en NTSC y casi nada existe en Pal. Menos conocida que la anterior, aunque igualmente recomendable, la Bauman Rare Books que vende libros raros y muy especializados. Si usted quiere visitarla podrá encontrarla sobre Madison Avenue, entre la 54 y la 55. Y si de librerías hablamos, en su visita al Sur no deje de ir a Strand Books - Store. Vende libros de segunda mano, en cantidades asombrosas y a precios interesantes. Alejándonos del centro raramente un turista visita Harlem en su primer viaje a Nueva York. Una opción es contratar un tour guiado. Pero puede ir directamente la calle 125, cuya visita es hasta cierto punto recomendable. Está llena de comercios, es muy concurrida y no desmerece para nada el centro de Manhattan. Allí muy cerca se encuentran las oficinas de la empresa privada de Bill Clinton, el ex-Presidente de los Estados Unidos y también encontrará el mítico Apollo Theater, cuna de artistas morenos de renombre, que también transitaron el Cotton Club.Contrariamente a lo que podría pensarse desde otras partes del Mundo, especialmente desde la antigua Europa, Nueva York disfruta de una riqueza arquitectónica impresionante, aunque algunas terminaciones son hollywoodenses; es decir “algo de cartón pintado” a excepción de los verdaderamente antiguo y genuino. Pese a ser una ciudad considerablemente joven, la cantidad y variedad de estilos que podemos encontrar en sus edificios la convierten en un referente mundial. Como tantos otros mitos de La Gran Manzana, está el Empire State Building, e incluso antes de visitarlo por primera vez ya lo habrá visto previamente en centenares de ocasiones. Simplemente por el hecho de superar en altura al resto de edificios de Nueva York ya sería merecedor de este puesto de nuestra particular lista. Pero además, su poderosa silueta de 381 metros de altura impresiona desde cualquier punto que sea mirada. Si tiene oportunidad y las colas no le hacen desistir de su empeño, procure contemplar Nueva York desde el mirador enclavado en el piso 86. Si llega a lo alto a la hora adecuada podrá ver atardecer y podrá asistir a un hecho insólito, contemplar las distintas alturas de los rascacielos próximos de día, al atardecer y de noche. Un espectáculo en sí mismo. Aunque personalmente y casi a la misma altura del observatorio del piso 86 la terraza del Top of the World del Rockefeller Center para mi es superior, esta es una opinión subjetiva y que parte de conocer el diagrama del entorno casi en profundidad, lo que me hace descubrir cosas que el iniciado ni siquiera las tiene en cuenta. Sólo le interesa la altura y las fotos que pueda obtener desde cerca del cielo. Regresando al Empire State, fue inaugurado en 1931, su construcción duró poco más de un año. A esta época corresponde la famosa fotografía de los obreros sentados en una de las vigas de su estructura; comiendo en un “break” sus bocadillos en un momento de descanso a cientos de metros sobre el nivel del suelo. Otro famoso edificio es el Chrysler Building sobre Lexington y el Flatiron Building; considerado como el primer rascacielos de la ciudad pese a sus únicamente 20 pisos de altura. Fue construido en 1902 y llamado originalmente Fuller Building, pero su impresionante diseño triangular lo rebautizó como Flatiron (plancha). Otro de Nueva York, aunque con menor presencia mediática que el Empire State es el Guggenheim Museum obra cumbre de Frank Lloyd Wright.

ROCKEFELLER CENTER Y OTROS LUGARES DE INTERES

El Rockefeller Center.-Conocido por ser uno de los símbolos del poder del capitalismo a nivel mundial, muestra su cara más amable en Navidad. El enorme abeto que cada año adorna su plaza se ha convertido en un icono de Nueva York, siempre acompañado por la inigualable pista de patinaje sobre hielo. Manhattan es la vida de millones de personas convergiendo en calles donde no existen veredas embaldosadas como en Buenos Aires ó París, el motivo tiene sus razones; ya que Nueva York es una de las mayores industrias de la demanda, y una baldosa floja le puede ocasionar un juicio millonario. La belleza de la Gran Manzana está en los edificios, en el humo que mana de sus calles, en la hierba y en el neón, en los taxis y los caballos, en los residentes y en los turistas – que son neoyorkinos por unas horas - en el ojo de la cámara y en el del fotógrafo. Pero también en el de usted y en el mío. Manhattan es todo esto y es mucho más, si, pero no lo busquen en ese conjunto de edificios que empieza y termina en sí mismo, en esa isla perfecta captada desde la distancia óptima. Prueben a verla tras la capa de nubes. Si, tras ella se encuentra Manhattan, distante y cercana, amenazante y llena de vida. En el límite de los excesos. Aguardando a salvarle y a que usted vaya a rescatarla. Tan extraña. Tan llena de antojos. Y tan viva. No debe de ser casualidad que el Upper West Side sea uno de los puntos más apreciados para residir en Manhattan. La combinacion de tranquilidad, servicios, respeto por la comunidad y vida social, hacen de esta parte de la ciudad un lugar ideal para vivir. Quién lo iba a decir cuando la zona era despreciada hasta la llegada, a finales del siglo 19 cuando existía la línea elevada que cubría Columbus Ave. A partir de ese momento y del otro lado, con la ayuda de otras circunstancias como la construcción de los Dakota Apartments, la finalización del Central Park o la llegada de la Columbia University, el lugar experimentó un gran boom de la construcción. El Upper West Side en principio se circunscribía a la parte oeste del Central Park. Es decir, de 59th St. a 110th St. Pero actualmente tambien se considera parte del sector hasta aproximadamente 125th St., incluyendo el vecindario de Morningside Heights, hogar de la citada universidad entre otros. Fundamentado como un punto eminentemente residencial desde sus inicios, el barrio ofrece una gran variedad de residencias de diferentes formas y estilos. Destaca el entusiasmo conservacionista de la comunidad para con los edificios históricos que la comenzaron sin descuidar la atención a las nuevas construcciones. Edificios monumentales como los Dakota y San Remo, los bloques de casas conocidos como Brownstones, que usted reconocerá por su color ocre y sus escaleras contra-incendios, y tremendos bloques de apartamentos como los de Trump Place, tan diferentes todos entre sí, muestran qué variado puede ser Manhattan al Oeste de Central Park. Al margen de la fenomenal oferta de comercios de cualquier tipo que podemos encontrar, el Upper West Side es también un importante centro cultural. Alberga el Museo de Historia Natural, el Lincoln Center y la riqueza artistica de sus espacios religiosos, pero también una gran tradición como hogar de artistas de diversas disciplinas. Es uno de los espacios creativos de referencia en Nueva York. El vibrante Upper West Side lo es entre otras cosas por los múltiples perfiles sobre los que se asienta. El rudo y castigado de la vertiente sur que linda en lo que antes se conocía como Hell’s Kitchen. El flirteo aristocrático de Central Park West. La calma familiar de Morningside Heights. El trasiego en torno a la vida social de Columbus Ave. Los recién llegados profesionales que ocupan Riverside South. Muchos pequeños barrios diferentes pero con el lado Oeste como denominador común ineludible. Porque el estilo West Side lo invade todo, envolviendo de amabilidad la libertad de cada uno para vivir a su manera.Nos harían falta unos cuantos días para descubrir cada uno de los secretos del lado alto Oeste de Manhattan, pero me conformo con entender los principios fundamentales que nos explican algunos de sus rincones más representativos. Así que nos echamos a la calle, la forma auténtica de vivir el Upper West Side, para conocerlo paso a paso, con los diferentes ritmos que nos iran marcando sus calles a medida que cambiemos de entorno. Sus edificios de granito que derivan del granito marrón en el que generalmente están construidas se ven por doquier. Y posiblemente tras los rascacielos sean las edificaciones que mejor definen a Nueva York, junto con las fachadas pobladas de escaleras de incendios. El Upper West Side presenta una bella selección de Brownstones de 1890. Sus identificativas escaleras de entrada alcanzan aquí su cenit decorativo. Largas filas de estas casas de cuatro o cinco plantas, pertrechadas detrás de árboles, que podemos encontrar entre las avenidas Central Park West y Columbus, conforman una zona residencial de categoría, dominada por una tranquilidad muy apreciable en Manhattan. Gran parte de Central Park West está catalogada como distrito histórico debido a esas obras arquitectónicas de enorme valor que la forman. Construidos en diferentes estilos, desde finales del siglo diecinueve hasta entrados los 30, pero con referencias constantes al estilo europeo, con preferencia por el neoclasicismo italiano. La hilera de grandes edificios de Central Park West es constante en su calidad. Algunos son centros culturales y religiosos. Como el Museo de Historia Natural, o la Sinagoga Sefardí construida por españoles y portugueses. Tambien la New York Historical Society, instaurada en 1804, sigue siendo el museo más antiguo de la ciudad. Pero sin duda los protagonistas de esta avenida de dos direcciones (una rareza en Manhattan) son los edificios de apartamentos. Sobresalen por encima del resto los cuatro caracterizados por finalizar en dos torres gemelas. Primero llegó el San Remo, y después, casi al mismo tiempo el Majestic, Century y Eldorado, que a diferencia de su predecesor se inclinan por el Art Déco. Aunque si dos torres no le parecen suficientes, el fabuloso Beresford tiene tres. La población ha rebautizado el número 55 de Central Park West como Ghostbusters Building, el edificio de los Cazafantasmas, ya que su afilada apariencia Art Déco, sirvió de decorado para la popular película protagonizada por Bill Murray. Los edificios Dakota y San Remo del año 1884, eran considerados tan apartados del centro de la ciudad como del Estado de Dakota. De ahí su nombre. Hoy en día es uno de los edificios de apartamentos más valorados de Manhattan. Se cuenta que la Comunidad de Propietarios debe dar el visto bueno para aceptar nuevos propietarios, filtro que, según cuentan, no pasó ni el propio Antonio Banderas. El Dakota de la 72nd St. ha visto pasar a buen número de celebridades. Sin duda la más tragicamente conocida fue John Lennon, asesinado a las puertas de este edificio, donde sigue residiendo su esposa. Sólo dos manzanas al Norte se encuentra una de las más bellas construcciones de Nueva York, los apartamentos San Remo. Diseñado por Emery Roth, las dos torres que se alzan desde el piso 18 son su principal rasgo identificativo, dando pie a otros edificios levantados con posterioridad y casi sobre Columbus Circle, el Time Warner Center. Las estrellas también han sido cautivadas por el estilo Neoclásico del San Remo. Allí reside Dustin Hoffman, e hicieron lo propio Bruce Willis y Demi Moore cuando eran matrimonio, y el fundador de Apple, Steve Jobs. No cuestan menos de $35 millones de dólares. Adentrándonos en el Upper West Side y perdiendo la vista del Central Park podremos seguir contemplando una gran selección de edificios residenciales. Las ya reseñadas anteriormente Brownstones, pequeñas joyas que en nuestro recorrido hacia el Oeste descubriremos entre Central Park West y Columbus Ave. Al llegar a Broadway nos esperan algunos de los edificios más reconocidos del barrio. Riverside Park .-El hecho de que los responsables de su diseño sean los mismos que los de Central Park es suficiente garantía como para que merezcan una visita. Riverside Park reposa junto al Hudson River a lo largo de más de 6 Kms.(desde la 72nd a 158th Sts.) acompañando a la serpenteante Riverside Drive. Frederick Law Olmsted hizo realidad una primera version del parque en 1875, sirviendo de esta manera para aumentar considerablemente el prestigio y valor de la zona. Posteriormente se fueron añadiendo nuevas secciones, junto con zonas recreativas. Entre ellas la expansión hacia el norte realizada por Robert Moses, siguiendo la nueva Henry Hudson Parkway. El boulevar tambien ha crecido por el sur, hasta 59th St., escoltando como espacio verde al complejo residencial Trump Place, en lo que se conoce como Riverside Park South. El Parque contiene numerosas esculturas y monumentos, pero dos sobresalen por encima del resto: Soldiers and Sailors Monument, en 89th St., dedicado a los combatientes en la Guerra de Secesion; y el General Grant National Memorial, el mausoleo donde reposan los restos de Ulysses S. Grant, presidente de Estados Unidos. Riverside Park convierte al Upper West Side en un lugar privilegiado en Manhattan, al estar flanqueado por los dos mejores parques de la ciudad. Un espacio fantástico para relajarse, practicar deporte y disfrutar de la naturaleza mirando al Hudson. El Upper West Side ha servido de escenario natural para multitud de películas y series de televisión, de donde ha salido reforzada su fama como cuna de artistas, en una estrecha relación con todo tipo de expresión cultural. Si hay una película en la que la parte alta oeste de Manhattan se ha sentido protagonista, esa es “Tienes un e-mail” desde el Lalo’s Café donde llevo a todos mis amigos o familiares cuando visitan la Gran manzana. Sus postres y tortas son de antología, y el ambiente excepcional. Prácticamente todos los puntos más representativos del West Side aparecen en la comedia romántica de Nora Ephron, que cuenta Tom Hanks y Meg Ryan en los papeles principales. El personaje interpretado por Meg Ryan es dueño de una pequeña librería cuya existencia se ve amenazada ante la llegada de una megatienda, propiedad de una gran cadena de librerías, de quien es responsable Tom Hanks. Emerge de esta manera el activismo conservacionista del que siempre ha hecho gala el barrio. La relación cercana de los negocios de toda la vida que fomentan la comunidad frente al trato impersonal de las grandes corporaciones es en realidad un elemento más dentro del Upper West Side, que ha sido testigo de esta situación en gran cantidad de ocasiones en la vida real. La librería en la que se inspira The Shop Around The Corner ( título del film original de Lubitsch, del cual éste es un remake) en la película es The Corner Bookstore, que curiosamente no se encuentra en el West Side sino sobre Madison Ave. Si que lo estaba Shakespeare & Co., en 81th St., pero tuvo que cerrar ante la apertura de la enorme tienda de Barnes & Noble, una manzana al norte, que en principio no contó con la aprobación de los vecinos del barrio. El paralelismo con la realidad es evidente. El local que se ve en la película es la tienda de antigüedades Maya Schaper Cheese and Antiques. La historia acaba con final feliz, que llega en Riverside Park, pasando antes por el delicioso Cafe Lalo. Si recordamos la serie de TV “Friends”, en la película “Sólo los Tontos se Enamoran”, alguien aparece obsesionado con los hot-dogs que sirven en el cruce de Amsterdam Ave. y Broadway. Aún hoy abre las 24 horas, aunque ya han anunciado recortes de personal. Cuando Jerry, George, Elaine y Kramer no estaban en el apartamento de Seinfeld, normalmente se encontraban en el Monk’s Cafe. Aunque la realidad es que se llama Tom’s Diner y se encuentra en Broadway con 112th St. La serie sólo tomó prestada la fachada, puesto que el interior era un enorme decorado. Podrá comprobarlo en cuanto entre a Tom´s Diner. Los protagonistas de otras series de televisión también tuvieron su hogar en el Upper West Side. Hill & Grace vivían en el 155 de Riverside Drive, y dos de las protagonistas de Sexo en Nueva York residían igualmente en esta parte de la ciudad. En un barrio con tanta presencia judía es lógico encontrarse con sus negocios. El gigantesco ultramarinos Zabar’s de 1934, en Broadway con la 80, es enormemente popular. Tanto como el judío más famoso de la ciudad, Woody Allen, quien lo inmortaliza en la inolvidable Manhattan, aunque es conocido que el director neoyorkino tiene su residencia en el otro lado de Central Park, en el Upper East Side. Como dato que no puedo dejar de mencionar, aún conservo en una carterita de “colección”, una tarjetita comercial correspondiente a un lugar antológico; el Café La Fortuna de la calle 71, lugar en el cual durante el verano, John Lennon junto a Yoko Ono componía sus canciones en su jardincito trasero, y en el invierno en sus mesitas redondas art noveau compartía un capucchino con Luciano Pavarotti cuando visitaba Nueva York. El lugar sufrió un aumento considerable de la renta, casi exagerado y sus propietarios se vieron forzados a cerrar sus puertas. Hoy el lugar lo ocupa a modo de pecado mortal, una ferretería industrial y en sus vidrieras, en lugar da exhibirse fotos de Lennon, Pavarotti y hasta Andrea Bocelli, se ven pinzas, destornilladores o guantes de amianto. Cosas, que casi,casi; me hacen piantar un lagrimón. Regresando a la calle 80, alli justo frente a Zabar´s puede encontrar Bagels, el mayor productor de estos panecillos redondos que también podrá encontrar en cualquiera de los centenares de puestos ambulantes que salpican Nueva York. Recordando a Morningside Heights podemos decir que el vecindario se encuentra a medio camino del Upper West Side y South Harlem (denominado actualmente como SoHa o Harlem blanco). Se extiende desde 110th a la 125th Sts. en la franja más Oeste de Manhattan. Este sector de la ciudad viene marcado por los importantes centros educativos y religiosos que son recogidos en tan limitado espacio. Destaca por encima de todos la Columbia University, a la que se suman la Cathedral of Saint John the Divine, la Tumba del General Grant y la Riverside Church. El carácter juvenil de la universidad impregna la parte central del barrio, junto con el desenfado habitual del cercano Harlem, a sólo unos minutos de distancia. Sin embargo Morningside Heights es reconocido también por ser uno de las zonas residenciales con mejor caché de la ciudad, principalmente Riverside Drive, donde los edificios de apartamentos poco o nada tienen que envidiar al de los mejores puntos de calidad. El boulevard camina en paralelo al Hudson River, conformando un gran escenario junto a los parques cercanos. La generación beat de los 40 y 50 encontró aquí su refugio natural, en este reducto de intimidad, alejado de las masificaciones propias de la ciudad. El barrio ha contado con huéspedes ilustres, algo lógico si se entiende que gran parte de ellos se formaron en la Columbia. La pintora Georgia O’Keefe o la actriz Uma Thurman, cuyo padre era profesor en la Universidad, son sólo una muestra de ello. Dos de las más grandes solistas americanas pasaron su infancia en el barrio: Fiona Apple y Suzanne Vega, conocida por su cancion Tom’s Diner. Vale la pena acercarse hasta el Mausoleo del General Grant “Nacional Memorial Ulysses S. Grant” que fue el único presidente de los Estados Unidos enterrado en Nueva York. El mausoleo en el que descansa junto a su esposa y se encuentra en el interior de Riverside Park, en su parte norte. Ejecutado en mármol y granito, su diseñador se inspiró en el celebre Mausoleo de Halicarnaso, dotándolo de líneas clasicas. Los 46 metros de altura la convierten en la tumba más grande del país. El interior del mausoleo está decorado con mosaicos que recuerdan algunos momentos de sus batallas. En el exterior aparece inscripta su mítica frase: “tengamos paz”, aparentemente contradictoria para alguien que fue protagonista fundamental y una de las figuras más importantes de la Guerra Civil americana. Ulysses S. Grant fue el 18º Presidente USA. Más de un millón de personas asistieron a su funeral. La tumba fue remodelada en 1997 ante las amenazas de sus descendientes de trasladar los restos de Grant debido al mal estado en que se encontraba. Sus terrazas exteriores están colmadas de bancos de material estilo Gaudí como los exhibidos en Barcelona. Muy cerca esta la Columbia University Metro, que forma parte de la Ivy League, un grupo de ocho de las más importantes universidades privadas de USA, entre las que se encuentran Harvard o Yale. Es uno de los centros educativos de mayor prestigio del país. Fundada en 1754 bajo el nombre de King’s College en Trinity Church, la universidad fue paulatinamente trasladada hacia el Norte de Manhattan. Desde su ubicación originaria se desplazó a Madison con la 49, donde ya recibió el nombre de Columbia, y a partir de 1897 se asentó en Mornigside Heights. El campus de la universidad de Columbia ocupa una extensión de más de seis manzanas, cuyo eje central es la Low Library, llamada así en honor de Seth Low, el rector que llevó a cabo el traslado a su emplazamiento actual, aunque hoy en día la biblioteca de la Universidad no ocupa el edificio principal puesto que fue instalada en el mucho mayor edificio de la Butler Library, al otro lado de la explanada central. La Low Library alberga actualmente el centro administrativo de la Columbia. Entre las disciplinas de mayor repercusión de la Columbia University destacan las facultades de ciencias e ingeniería, derecho, psicología, ciencias políticas o periodismo. Esta última especialmente, puesto que la Columbia es la encargada de entregar la más famosa distinción de la especialidad: los Premios Pulitzer. A todo ello la Columbia University. Formando genios a lo largo de los años, la escalinata que rodea la estatua Alma Mater, de Daniel Chester, ha visto pasar a decenas de hombres y mujeres que posteriormente han triunfado en diferentes campos. Dwight Eisenhower presidió la Columbia antes de dirigir al país en la primera etapa de la Guerra Fría. Federico García Lorca se trasladó a Manhattan en 1929 y acudió a la Universidad como estudiante y conferenciante, y es aquí donde idea su “Poeta en Nueva York” y donde se formaron actores como Ed Harris, músicos como Alicia Keys, directores como Brian DePalma, políticos como Alan Greenspan o Madeleine Albright, arquitectos como Peter Eisenman y varios centenares de artistas y personalidades de varias disciplinas. A pocos pasos nos encontramos con la Catedral San Juan El Divino: Considerada la catedral más grande y alta del mundo, Cathedral Church of Saint John the Divine se alza en Amsterdam Ave., a la altura de 112th St. Aunque inicialmente su construcción se inició en 1892 bajo el estilo románico-bizantino, los responsables del proyecto lo reconsideraron para aproximarlo al gótico francés. De esta manera, la catedral luce neogótica en su mayoría, pero contiene detalles en otros estilos, como el coro. El templo, sede del obispo episcopal de la ciudad, continúa inacabada más de un siglo después de su construcción. Concebida desde el comienzo como una iglesia aperturista hacia todas las comunidades, dedica gran parte de sus fondos a actividades culturales y de caridad, priorizando sobre la propia catedral. Su calidad y grandeza -la nave principal mide 76 metros de largo y 38 de alto- se ve empañada por lo apartado de su ubicación para el turista ocasional que muchas veces casi no sabe que existe si no es informado expresamente.Sin embargo, Saint John the Divine es altamente apreciada por los neoyorquinos. La torre de más de 100 metros de altura de Riverside Church emerge tras cada esquina de Morningside Heights, sirviendo como punto de referencia para el visitante y dotando de personalidad al conjunto.La iglesia de Riverside fue financiada casi al completo por John D. Rockefeller, Jr. Como ejemplo, el carrillón de la torre (el mayor del mundo), compuesto por 74 campanas, una de ellas de 20 toneladas de peso, fue donado en homenaje a su madre Laura Celestia Spelman. La iglesia no responde a ningún credo concreto, sino que siguiendo una de las razones de su creación, recibe por igual a diferentes razas y confesiones. Se puso en marcha con el obetivo de modernizar y acercar a nuestros días la religión, y desde 1933 ha servido también como punto de encuentro y debate político. Martin Luther King o Nelson Mandela han sido algunos de los líderes sociales que han usado el púlpito de Riverside Church para exponer sus ideales.


HACIENDO UN POCO DE HISTORIA
ENTRE LOS 50’ y los 60’

Cuando Peter Minuit compró Manhattan, se trataba de una isla formal; lo suficientemente pequeña para recorrerla en un día, lo suficientemente grande para poder vivir en ella. Es decir, 20 kilómetros de largo y menos de tres kilómetros y medio en la parte más ancha, mientras que la más angosta sólo es una lengua de tierra gastada por los dos ríos que la oprimen como para que entre en la bahía. Es una isla que puede imaginarse casi como un rectángulo apretado a lo largo por el río Hudson y el East River, con el extremo sur, que le sirve de frente, sobre la bahía y el extremo norte separado de tierra firme por el riacho Harlem. Hoy Nueva York ha modelado la geografía de Manhattan y la isla no es más que un recuerdo. Sobre el río Harlem y bajo el Harlem hay trece puentes- el Washington Bridge, famoso por su belleza y tamaño, tres túneles ferroviarios, otros tres para subterráneos y dos más para autos; por su parte en el East River se suceden cinco puentes, ocho túneles para los subtes, un tunnel ferroviario y dos más para autos aunque se siguen agregando. Por todo eso, resulta que Manhattan ya no es una isla porque ha quedado metálicamente soldada al continente. La ciudad que empezó en Manhattan se ha desbordado a distancias inauditas, a tal punto que ahora resulta natural y proporcionado que se anuncie a 450 kilómetros de distancia con un rayo de luz en la noche. En 1524, un marino italiano Giovanni Verrazano, llegó en un barco de bandera francesa hasta la costa de Manhattan, pero siguió de largo; unos años después llegó un marino llamado Esteban Gómez, portugués y que tampoco se detuvo. Y luego en 1609, el “Half Moon” , un barco holandés al mando del navegante ingles Henry Hudson, remontó la costa de Manhattan, buscando un camino hacia el Pacífico. La bandera del barco era holandesa,naranja, blanca y azul en franjas verticales. Y hoy la bandera de Nueva York es naranja, blanca y azul en franjas verticales respetando esa primera visita concreta. Más tarde llegó de Europa la gente que escapaba de las persecuciones religiosas, puritanos primero, hugonotes después; protestantes que huían de países católicos y católicos que huían de países protestantes; luego se sumaron los liberales que acudian atraídos por el prestigio de libertad que rodeaba al continente americano y que iba a seguir gravitando muchos años después, para que acudiesen también quienes huían de las persecuciones políticas. En esos días la tradición perdura y lo documentan los 500 mil refugiados que pasaron por la bahía de Nueva York para rehacer sus vidas en aquellos años.

OTOÑO EN NUEVA YORK

El cambio se produce casi de un día para otro. La ciudad se llena de turistas y crucificada por el sol se transforma súbitamente en una noche de septiembre. Al atardecer, el aire comienza a tener un roce metálico. Los días se acortan suavemente y en el contraste con las sombras prematuras la ciudad parece más luminosa. Es la noche en que el primer estreno teatral de la temporada coincide con la iniciación del otoño. Se descubre que todo el mundo esta de regreso en Nueva York. En un mismo día llegan doce trasatlánticos y cientos de aviones, en los night club ó los dancings como les decía usted reaparecen los nombres de músicos tradicionales y a lo largo de todo el East Side vuelven a verse hombres con ropa de etiqueta y las limousines, casi todas Cadillacs. Nueva York, comienza a ser Nueva York de nuevo. Están encendidas todas las marquesinas lumino

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